Plan diario de lectura de la Biblia - Hechos de los Apóstoles 13
- FCC Communications Team

- hace 21 horas
- 4 Min. de lectura
05. Marzo 2026
Devocional por el reverendo Joseph Antwi
Tema: Mi trabajo, mi asignación en el Reino

Hechos 13 marca un cambio importante en la iglesia primitiva.
El Espíritu Santo envía intencionalmente a Pablo y a Bernabé en misión. Este capítulo nos enseña que nuestro trabajo no es algo al azar — es una asignación.
Tu trabajo no es solo ingreso.
Es una posición en el Reino de Dios.
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1. Tu asignación se descubre en la adoración
“Mientras ministraban al Señor y ayunaban, el Espíritu Santo dijo…” (Hechos 13:2)
La iglesia en Antioquía estaba adorando, ayunando y ministrando al Señor — no buscando plataformas.
Y en esa atmósfera, el Espíritu Santo habló.
La asignación se revela en la intimidad con Dios.
Si no conoces tu asignación en el Reino, vuelve a la adoración. Cuando ministramos a Dios, Él aclara nuestra dirección.
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2. El Espíritu Santo es quien envía
“Sepárenme ahora a Bernabé y a Saulo para la obra a la cual los he llamado.” (Hechos 13:2)
“Así que, enviados por el Espíritu Santo…” (Hechos 13:4)
Ellos no se nombraron a sí mismos.
Fueron enviados por el Espíritu.
Si el Espíritu Santo te posiciona en algún lugar, ese lugar se convierte en tierra sagrada.
Tu lugar de trabajo.
Tu salón de clases.
Tu ciudad.
Es una asignación.
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3. Toda asignación enfrentará resistencia
Cuando llegaron a Chipre, encontraron a Elimas el hechicero.
“Pero Elimas el hechicero… se les oponía, procurando apartar de la fe al procónsul.” (Hechos 13:8)
Entiende lo que está ocurriendo aquí.
Pablo está predicando el Evangelio. El procónsul está escuchando. La salvación está cerca.
Y entonces un hechicero interviene para engañar y bloquear el mensaje.
Esto es serio.
Pablo se sintió profundamente conmovido — no porque su ego fuera atacado, sino porque el Evangelio estaba siendo obstaculizado.
“Entonces Saulo, que también es llamado Pablo, lleno del Espíritu Santo…” (Hechos 13:9)
Observa — lleno del Espíritu Santo.
Él confronta a Elimas:
“¡Oh, lleno de todo engaño y de toda maldad… no cesarás de trastornar los caminos rectos del Señor?” (Hechos 13:10)
Pablo no estaba emocionalmente fuera de control. Estaba provocado espiritualmente.
Cualquiera que se interpone entre las personas y el Evangelio se coloca en territorio peligroso.
La hechicería produce fascinación temporal.
El Espíritu Santo produce transformación permanente.
Elimas fue herido con ceguera — no permanentemente, sino por un tiempo (Hechos 13:11).
Y cuando el procónsul vio lo que había sucedido:
“Entonces el procónsul creyó… maravillado de la enseñanza del Señor.” (Hechos 13:12)
Observa nuevamente — estaba maravillado de la enseñanza del Señor.
La confrontación quitó el obstáculo.
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4. Estamos viviendo en una generación distraída
Hoy vemos muchas formas modernas de distracción y engaño. La sociedad está fascinada con la magia, la ilusión, el espectáculo y el entretenimiento que sorprende y deslumbra.
Pero detrás de la fascinación muchas veces hay engaño.
La hechicería siempre produce resultados temporales.
El Espíritu Santo produce fruto eterno.
Vivimos en una generación donde muchas cosas impiden que las personas escuchen el Evangelio:
Distracción.
Placer.
Ambición.
Comodidad.
Incluso presión familiar.
A veces no es un hechicero — es el exceso de ocupación.
A veces no es magia — es el lujo.
En un país como Suiza, donde hay libertad y oportunidad para predicar abiertamente, no tenemos ninguna excusa para permanecer en silencio.
Jesús dijo en la parábola del gran banquete:
“Ve por los caminos y por los vallados, y fuérzalos a entrar, para que se llene mi casa.” (Lucas 14:23)
Todavía había lugar porque los invitados estaban distraídos.
Muchas veces los que han recibido el Evangelio se vuelven pasivos.
Mientras tanto, otros sistemas de creencias permanecen extremadamente intencionales y disciplinados en difundir su mensaje.
Vergüenza sería que llevemos la verdad pero nos falte celo.
Pablo se conmovió porque el Evangelio estaba siendo bloqueado.
¿Dónde está nuestro celo?
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5. Tu asignación es remover los obstáculos al Evangelio
Pablo no atacó a Elimas por razones personales. Él removió una barrera para que alguien pudiera creer.
Esa es la asignación del Reino.
Tu papel puede ser:
Predicar.
Orar.
Confrontar el engaño.
Invitar.
Interceder.
Crear espacio para que alguien pueda escuchar claramente.
Pregúntate:
¿Estoy permitiendo que las distracciones obstaculicen mi asignación?
¿Soy lo suficientemente valiente para confrontar la resistencia espiritual?
¿Tengo la misma urgencia que tenía Pablo?
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Conclusión: Mi trabajo, mi asignación del Reino
Hechos 13:1–12 nos enseña:
• La asignación se revela en la adoración
• El Espíritu Santo es quien envía
• La resistencia es normal
• Se requiere valentía
• El objetivo es la salvación
El celo de Pablo no era enojo de la carne — era pasión por las almas.
Que el Señor abra nuestros ojos.
Que despierte nuestro espíritu.
Que restaure nuestro celo.
Tomemos el Evangelio en serio.
Tu trabajo no es al azar.
Es una asignación del Reino.
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📖 Tiempo con Dios
Lee
Hechos 13:1–12
Reflexiona
• ¿Qué distracciones están obstaculizando mi asignación?
• ¿Tengo celo por el Evangelio?
• ¿Soy valiente cuando la verdad es confrontada?
• ¿Quién está esperando que yo quite un obstáculo para poder creer?
Ora
Shalom
Rev Joseph Antwi




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